lunes, 31 de enero de 2011

El PP ahora


 El P P pide honrar al rey donde antes se ensalzaba el franquismo

La estatua de la Victoria, retirada ayer, era el último de los grandes símbolos de la dictadura que quedaba en Barcelona

PÚBLICO.ES / EFE MADRID / BARCELONA 31/01/2011 14:56 Actualizado: 31/01/2011 16:30
Retirada de la escultura de La Victoria, ayer, en Barcelona.

Retirada de la escultura de La Victoria, ayer, en Barcelona.PEPE ENCINAS

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El grupo municipal el PP en el Ayuntaiento de Barcelona ha propuesto  dedicar un monumento al rey Juan Carlos en el lugar que ocupaba la estatua de la Victoria, el último de los grandes símbolos de la dictadura que quedaba en la ciudad y que fue retirado este domingo en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica.
La escultura fue instalada en 1940 paraconmemorar la entrada de las tropas franquistas en Barcelona un año antes.
El líder municipal del PP, Alberto Fernández Díaz, ha pedido que los grupos y los técnicos municipales trabajen "para consensuar una propuesta de monumento (al rey) dentro de la reforma del paseo de Gràcia" y ha recordado que la plaza donde estaba la estatua de la Victoria lleva el nombre del monarca español.
El dirigente popular ha reiterado que el monumento debería erigirse en la plaza Juan Carlos I "por llevar su nombre y por la singularidad de la ubicación en la confluencia del paseo de Gràcia y Diagonal".

lunes, 24 de enero de 2011

Carrillo se enfada


Carrillo manda "al infierno" a Luis del Olmo

El ex dirigente del PCE achaca al periodista durante una entrevista que "está demasiado preocupado por lo que diga la derecha" tras ser preguntado por Paracuellos

PÚBLICO.ES Madrid 24/01/2011 18:56 Actualizado: 24/01/2011 19:53

 
Audio (Punto Radio) 

A Carrillo ya le "duelen los colgajos " de que siempre le pregunten lo mismo. El ex dirigente del PCE ha mandado "al infierno" a Luis del Olmo al finalizar una entrevista en Punto Radio tras la enésima pregunta del periodista sobre la matanza en Paracuellos del Jarama durante la Guerra Civil española.
El ex secretario general de los comunistas españoles, a sus 96 años recién cumplidos,ha criticado al locutor por estar "demasiado preocupado por lo que diga la derecha".
El presentador del programa Protagonistasintentaba justificar su interés por conocer de primera mano una nueva valoración de Carrillo sobre la matanza en Paracuellos aduciendo que en caso de no preguntar sus oyentes se le echarían encima.
Al respecto, Carrillo ha reconocido estar hasta el "copete" de que el periodista le preguntara lo mismo cada vez que hablan y le ha recordado que "hace meses ya le respondí por quinta o sexta vez a esa pregunta".  
A pesar del desencuentro, tanto Carrillo como Del Olmo han querido destacar el afecto que cada uno siente hacia el otro. Para terminar, Carrillo ha querido quitar hierro al asunto recomendando al periodista, que ha lamentado haber sido mandado al infierno, que "ahora con estos días con el frío que hace, un poco de calor del infiernopuede ser bueno para la salud".
Nadie ha podido probar la participación de Carrillo en la matanza
El ex dirigente comunista ha ofrecido en numerosas ocasiones su visión sobre los sucesos de Paracuellos. La última, hace menos de una semana durante la presentación de la recopilación de textos 'La difícil reconciliación de los españoles'. Entonces, el político, como ha hecho siempre, no titubeó y respondió con firmeza: "Yo no mandé fusilar a nadie" .
Y es que nadie ha podido probar la participación de Carrillo en la matanza, según recordó él mismo, quien, además, remarcó que las acusaciones comenzaron justo en el momento en el que se hizo cargo de la secretaría general del Partido Comunista de España.

Autorizada otra exhumacion


martes, 18 de enero de 2011

La mia (ayer) en el D. de Ávila

PRINCIPIO ACTIVO


Sr. Director: tengo que buscar lo que es el principio activo y encuentro muchas definiciones, la mas sencilla ya que si sigo leyendo me complico la existencia por lego  dice: ( es toda sustancia o mezcla de sustancias cualquiera sea su origen: humano, animal, vegetal, mineral, microbiológico, químico o afines, a la cual se le atribuye una actividad farmacológica específica o que, sin poseerla la adquiera al ser administrada al organismo)
Tengo la ventaja de poder coger el teléfono y aclarar las dudas que pueda tener sobre los cambios de medicamentos que nuestros dos médicos  en Pedro Bernardo (como tantos) deben hacer por otro párrafo que encuentro. “Los médicos que pertenezcan al sector público sanitario estarán obligados a recetar por principio activo……”) 
Muy bien lo de ahorrar a las arcas publicas euros con “los mismos” resultados curativos. Pero ¿se ha pensado en la población que tiene Pedro Bernardo -por poner este- que hay un gran porcentaje de analfabetos potenciales? Luego el boticario (esa es otra) puede ‘hacer de su capa un sayo’.   Siempre pagamos los mismos. Y le puedo asegurar que ayer mismos lo padecí momentáneamente yo. Con recetas considerables que necesitamos por ser dos jubilados con 76 y 78 años.
Van a ser ya muchas las culpas que le tendremos que echar a Zapatero. Muchas. Otra mas, que los Ex presidentes cobren a mano alzada y por ahí que no haya prudencias económicas. Que los parlamentarios con ocho años de ejercicio tengan pensión vitalicia y un picapedrero necesite  cuarenta y uno para cubrir su periodo de carencia.
Tendrá que venir el PP aunque a muchos no nos guste "por si sopla la flauta"; no nos queda otra para apostar

Pedro Bernardo dieciséis de enero del 2011

Fernando de León González DNI -6478808 F

jueves, 13 de enero de 2011

Nuestra memoria


Jueves 6 de enero de 2011. Nodo50 | Descargar artículo en PDF
En aquella época, los detenidos políticos en Madrid disfrutaban del dudoso privilegio de ser conducidos directamente a la Dirección General de Seguridad, principal centro de detención y tortura de la policía franquista, situada en la Puerta del Sol en el edificio que hoy acoge la sede del Gobierno Regional de la Comunidad de Madrid y al cual los medios de comunicación se refieren actualmente, de forma habitual, con el pomposo nombre de Real Casa de Correos.

Una noche, del mes de abril de 1975, fui detenido por la policía. Un grupo de agentes de la brigada político-social me estaba esperando en la puerta de mi casa. En aquella época, los detenidos políticos en Madrid disfrutaban del dudoso privilegio de ser conducidos directamente a la Dirección General de Seguridad, principal centro de detención y tortura de la policía franquista, situada en la Puerta del Sol en el edificio que hoy acoge la sede del Gobierno Regional de la Comunidad de Madrid y al cual los medios de comunicación se refieren actualmente, de forma habitual, con el pomposo nombre de Real Casa de Correos, tal vez con la intención de buscar en el pasado lejano una referencia que haga olvidar su siniestro papel en nuestra historia reciente.
Una vez allí, los detenidos eran recluidos en unas celdas situadas en los sótanos, alumbradas permanentemente por una pequeña bombilla y privados de cualquier referencia temporal que pudiera permitir saber el tiempo transcurrido o distinguir el día de la noche. La puerta solo se abría para recibir el alimento (por llamarlo de alguna manera) o para ser conducido a los interrogatorios, acompañados de las correspondientes palizas y torturas. En condiciones normales la detención duraba un máximo de tres días, pero el tiempo podía ser ampliado si la policía lo consideraba necesario. Después, el detenido era conducido a la sede del Tribunal de Orden Público y, uno o dos días después, ingresaba en la Cárcel de Carabanchel. Paradójicamente, el ingreso en prisión era recibido como una liberación: significaba que, salvo casos excepcionales, el detenido no volvería a ser interrogado por la policía.
Debo decir que fui, en realidad, un afortunado: solo me pegaron lo normal. Con el paso del tiempo incluso he ido olvidando los detalles de aquellos interrogatorios. El peor recuerdo que me transmite la memoria de aquellos días (compartido con otros que pasaron por la misma situación) no es el sufrimiento debido al maltrato físico sino el sufrimiento moral y la sensación de angustia que producía el no saber cuándo y cómo terminaría aquella pesadilla.
Pero, curiosamente, hay un recuerdo que ha permanecido especialmente nítido en mi memoria: el pasillo que comunicaba las celdas tenía, en su parte superior, unas pequeñas ventanas, convenientemente enrejadas, que no dejaban entrar casi nada de luz pero permitían la entrada de aire en los sótanos. A través de esas ventanas entraba también el ruido ambiental de la calle. La Puerta del Sol ha sido siempre uno de los lugares más bulliciosos de Madrid y todo ese bullicio se introducía en los sótanos por esas aberturas. Se oía, principalmente, el ruido de los pasos de los caminantes, pero también sus voces y sus risas. Desde aquel inmundo agujero me parecía imposible que pudiera haber, unos pocos metros por encima, personas que hacían su vida normal y que incluso se divertían, ignorantes del horror que existía debajo de sus pies.
Siempre que transito por esa acera de la Puerta del Sol miro hacia esas ventanas, que desde la calle se ven a ras de suelo, y afluyen a mi mente estos recuerdos. Después, cuando paso por delante de la puerta principal, pienso siempre lo mismo: ¿cómo puede ser que ninguno de los sucesivos gobernantes que han ocupado ese edificio haya tenido la dignidad y la decencia de colocar una pequeña placa en la entrada, como memoria y reconocimiento hacia las personas que fueron detenidas y torturadas en ese lugar?. En este país, tan proclive últimamente a colocar recordatorios en memoria de las víctimas de la violencia terrorista, ninguna autoridad ha considerado conveniente poner en ese lugar un recordatorio en memoria de los ciudadanos que sufrieron la extrema violencia que allí se practicó en contra de los más elementales derechos de las personas.
Puede ser el olvido y el deseo de enterrar la memoria del franquismo. Pero, en mi opinión, el reciente debate que ha tenido lugar en España sobre la memoria histórica del franquismo ha sacado a relucir un motivo adicional, que hasta ahora había permanecido oculto pero que, sin duda, ha estado siempre presente: los poderes fácticos de este país han construido una historia de diseño para explicar la lucha antifranquista, el final del franquismo y la llamada transición democrática que no tiene nada que ver con lo que allí ocurrió. Todo lo que ayude a recordar lo que realmente fue la lucha antifranquista y la represión que practicó aquel régimen criminal resulta extremadamente molesto para este objetivo de reescribir la historia políticamente correcta de nuestro país.
El antifranquista de diseño construido por esta historia sería un personaje que luchó contra el franquismo con el único objetivo de implantar la democracia parlamentaria en España y que vio plenamente cumplido ese fin con el cambio político que tuvo lugar. Esos verdaderos demócratas fueron los que pusieron fin a la dictadura y trajeron la democracia a España. Solo ellos merecen ser honrados.
Lo que ocurrió en la Dirección General de Seguridad es otra historia: por aquellos calabozos no pasaron esos demócratas de diseño. Quienes allí estuvieron fueron comunistas de diversas tendencias, anarquistas, sindicalistas e izquierdistas en general. Todos teníamos un denominador común: no luchábamos solo contra el franquismo porque nos privaba de libertad sino también porque aquel sistema representaba los intereses de una oligarquía económica y social que aseguraba sus privilegios sobre la base de la opresión política y el abuso de poder. Luchábamos contra el franquismo como primer paso para construir una sociedad nueva. Es cierto: no éramos verdaderos demócratas.
Una de las mentiras que se ha repetido una y otra vez en el debate sobre la memoria histórica es que el movimiento para la recuperación de la memoria de lo que fue la represión franquista y para la reparación moral de las víctimas del franquismo se basa, exclusivamente, en el estudio y la investigación de los crímenes de la guerra y la postguerra: una historia demasiado antigua, cuyos protagonistas ya están todos muertos, y que, según dicen, nunca debería ser personalizada porque solo sirve para reabrir las heridas que ya parecían cerradas.
Pues bien, nosotros estamos vivos y no necesitamos buscar los cadáveres de nuestros antepasados para saber lo que fue aquel sistema basado en la injusticia y el crimen. Tampoco necesitamos consultar documentos ni que nadie nos cuente nada.
Nuestra memoria histórica del franquismo no es más que la memoria de un trozo de nuestra propia existencia, una memoria imposible de olvidar y que nos acompañará siempre mientras estemos vivos.
Por eso, solo cuando estemos muertos se atreverán, tal vez, a decir que aquello nunca existió.
Jesús Rodríguez Barrio es, en la actualidad, profesor titular de análisis económico en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Es uno de los promotores de la Asociación de Represaliados Germán Rodríguez.
Fuente: Viento Sur

sábado, 8 de enero de 2011

El último adiós a la "Rosa que nunca se marchitó"

Angelita Cuesta, fallecida el miércoles a los 91 años y quien fuera compañera de las trece jóvenes conocidas como "Las trece rosas" que fueron fusiladas en 1939 por ser militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), ha sido enterrada hoy en Valencia.
Según ha explicado el coordinador del Grupo valenciano para la recuperación de la memoria histórica, Matías Alonso, Cuesta, hermana de Carmen, otra de las compañeras de "Las trece rosas", también sufrió los "avatares de aquellos días de plomo y venganza" al final de la Guerra. En una nota de prensa, ha dicho que "Angelita fue la rosa que nunca se marchitó. Se fue entera, fresca y luchadora, arrancada de repente por la fatalidad. Murió por un accidente, pero no sin plantear su última lucha encarnizada frente a la muerte durante trece días".

La república en el féretro

"Ella misma nos dijo en vida que en su último viaje quería llevar consigo la bandera republicana, y así ha sido. Por lo menos eso no se le ha negado", ha proseguido Alonso en el comunicado. El coordinador, que ha asistido al entierro, ha afirmado que el testigo de Angelita lo toman ahora sus nietos, porque "esta historia no puede terminar aquí".
"Las hermanas Cuesta merecen este último gesto hacia su memoria y la de otros centenares, miles, de personas que junto a su padre, Alfonso, pagaron con sus vidas su lealtad al régimen legítimo y su defensa de ideales de libertad hoy plenamente vigentes en toda Europa", ha considerado.
"Descansen en paz las hermanas Cuesta, desaparecidas con escasos dos meses de diferencia. Nosotros seguiremos en el empeño de que, como ellas, puedan descansar otras miles de víctimas y familiares que tampoco tienen sitio donde honrar la memoria de sus difuntos desaparecidos", ha concluido.