viernes, 22 de abril de 2011

Pactos caóticos




Jean-Jacques Rousseau

Su herencia de pensador radical y revolucionario está probablemente mejor expresada en sus dos más célebres frases, «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»; la otra, «El hombre es bueno por naturaleza», de ahí su idea de la posibilidad de una educación.
Estas fueron las engañifas de Petra, con todo aliado y como hemos venido diciendo (hasta con sus propios candidatos)
Las nociones de canje, trueque, ligadas íntimamente al concepto de pacto, han sido trabajadas por ella sin que los pobres ‘contractuales’ se enteren de sus trapicheos, desde diferentes pillerías con  “complementariedad e inconsciente”.
Utilizando Ella  la teoría de las relaciones refutares, como cualidades perdidas en el otro. En tales pactar, Petra, mantiene una conspiración consciente, para ocultar la dependencia detrás del rol de dador, del más fuerte. Así se preserva el masoquismo yuyo y el narcisismo de los otros. Fue siempre ella,  indispensable para el aliado débil  (la última Isabel) cuando dice esta “que me esta demostrando ser un señora”.  Pero, como esta ‘demorada mental,’ necesitaba de  la autoestima y asegurar el vínculo un  tanto disfrazado de Petra para  sus “necesidades de dependencia”, vio cualidades donde faltaron siempre.
“Seré tu conciencia si tú traduces en actos mis conflictos” que fue lo que hizo Isabel para devolver el poder que perdió en las urnas Petra. De este modo de “contrato inconsciente” a la mutua satisfacción de deseos de Petra ella lo percibe, que asegura a cambio la satisfacción propia. Con la consiguiente  desaparición ahora de  sentimientos de desilusión, abandono, depresión y rabia que la invadirán a Isabel. Al ver que “polvo eres y en polvo te convirtieres”  que vendrá a poner en cuestión la formación y el mantenimiento de ese vínculo y de esas cargas de las que es objeto ahora Isabel”.
Hasta aquí el engaño a Isabel que aun no se ha enterado. Cuando se vea en ceniza política, verá como el aire se la lleva. Y aquí invertiríamos el adagio de “donde lumbre se hace NI ceniza queda”.
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Ahora, y por la experiencia que dan los años en todo, no me voy a cansar hasta las elecciones de pedir otro pacto J. M- Alberto. Pero otro pacto sin aprovechados y ventajistas como Petra. No. De “poder a poder” como dicen los gitanos. No podéis caer otra vez en la tentación  de hacer ensayos nuevos.  La naturaleza de los pactos, puede conceptualmente izarse como construcciones defensivas ante ansiedades primitivas de devoración del ‘yo por el otro’. Un pacto por la estabilidad de Pedro Bernardo en la legislatura venidera pasa por vuestra alianza. Lo demás serán ensayos y tanteos inútiles. Luchar en buena lid ahora por arrimar cada uno el ascua a su sardina hasta y, durante la campaña, es justo y necesario. Haciendo propuestas y promesas, sin descalificaciones personales (entre vosotros)  
Este pacto intentará asegurar la existencia incompartible de cada yo, no comprometido en el vínculo, reconocido por los yoes del adversario, que debe tolerar la inaccesibilidad al espacio incompartible de cada uno. Y entiendo (como digo) que hora en la campaña cada uno defienda con ilusión su proyecto, sin invadir el del otro. Este pacto incluirá así, dos niveles o dos registros diferentes; con el mismo fin común: Pedro Bernardo.
Implican un supuesto de cumplimiento riguroso de las obligaciones recíprocas, al tiempo que una observación vigilante de dicho cumplimiento.
En el pacto perverso correspondiente como los de Petra, cada yo admite la enunciación del tabú del incesto y la burla clandestina del mismo.
Los pactos son constantemente rotos y rehechos de un modo caótico. Es propio de todos los pactos la precariedad: Problemáticas y conexas.
Estos  pactos que yo proclamo, Alberto-JM a diferencia de los acuerdos, se sostienen haciendo  concesiones recíprocas. Los pactos surgirían allí donde acordar es imposible, en base a la proporcionalidad que yo preveo en el escrutinio del día 22M.

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