jueves, 2 de diciembre de 2010

Estuve en misa


Estuve en la misa de un difunto sobrino (Alberto Hilara Retana)
Ya le hizo el oficiante una buena apología   y semblanza.
Otro primo al que pocos conocéis ya por la parte Retana le leyó una poesía.
Confieso que entré porque el frío reinante rondaba los 0º- grados. Pues al volver del Cementerio el termómetro de la farmacia marcaba (y eran más de las 11) 2º- grados.
No descubro más que las mismas hipocresías de siempre. Se notaban más, porque no éramos innúmeros.
Aquí también y como decía en la mía anterior, no puedo decir todo lo que pienso.
Quizás, alguna “reniega sangre” que no quieren aceptar lo que son, con muestras muy sesgadas o, defensora de su tío el verdugo de tío Pascasio, las repateó verme allí.
Vi también, como decía un cura que apostató de la soltería (y no ha cambiado nada) que al Señor se le entrega el esqueleto humano. O sea, que le tomamos en comunión cuando somos viejos. Cuando somos jóvenes, solo diversión y esparcimiento.
Por lo demás, y aquí si que hubo honestidad, el yaciente fue merecedor de todos los epitafios  
D. E. P.
   
 

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