Vaya por delante que tengo muy en estima a las mujeres como paladinas del trabajo, esforzadas, enfrentadas en numerosas ocasiones a situaciones hostiles y adversas. Aquí en Pedro Bernardo no nos han demostrado nada ni en lo social, ni en lo público; prestigio que día tras día se ve ensoberbecido su afán y libación. Hay cuatro ejemplos que no voy a citar más que dos porque cobraron de las arcas municipales que se nutren de nuestros impuestos: Petra como la “Agustina de Aragón” que no ha salido ni por el vado del Ebro (Agustina, como tantos otros está enferma con tifus, pero a píe de cañón y es hecha prisionera junto con miles de ciudadanos, enterados los mandos franceses que en su poder está la heroína de julio, la visitan, comunicándole que van a ser piadosos con ella. Esta piedad consiste en hacerla caminar con el resto de prisioneros junto con su hijo, en Olvega muere su hijo.)
Vaya por delante que Petra tan “ilusa políticamente” cree que mejorará el Pueblo mejora si, pero es su sueldo (que cobra la hora mas cara que los controladores) y, el de alguna familiar.
La otra (Isabel), me contaba Alberto, que en el último pleno le pedía a J. M. que no cobrara sueldo. ¡Que transfigurada!; cuando ella se ha llevado cerca de tres millones (3) de las antiguas peseta y tuvo que salir como su señora arrastradas por la fuerza de la cascada del agua del Arroyo. Presas las dos de un método ambicioso. Y digo ambición con todo sentido. A la política en manos como las de ellas, le falta ambicionar la excelencia. Ha sido así desde que los “perpetradores” como ellas se encargaron de igualar por abajo, en lugar de por arriba. Ha sido así desde que hemos laminado las sensibilidades, que no ocupan espacio en los actuales currículos y que continúan año tras año despeñándose en este Pueblo al que Petra que le da más valor a un adulón servil que a un sabio eremita. Ha sido así desde que la política cucharera ha quedado mancillada; y ha sido un sucedido de engreimiento y petulancia para su ego que no simpatizaba con el conocimiento ni la sensatez. Ha sido así, pensamos, de sutil y altanera: carente de valores y principios en el actual sistema democrático. Donde pensaba que, como Dios (por los siglos de los siglos. O, que Pedro Bernardo la necesitaba “como la protección de María, siempre virgen”.
Pienso que lo tiene que estar pasando fatal. (Destronada, sin gloria, ni compostura) Después de cada entrada que escribo de ella, disculpen la tristeza, me invade el desaliento
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